Desde que entré en la carrera, he ido asumiendo que lograr la integración de una persona o de un colectivo es algo complicadísimo. Porque resulta que las personas son realidades complejas, al tratarse de organismos polifacéticos. Eso significa que el ser humano se maneja, a lo largo de s recorrido vital, por diferentes planos socio-afectivos.
Hasta ahí, la cruda realidad.
Pero me ha encantado el enfoque que se le ha dado en clase: darle la vuelta.
En el momento en que se aborda uno de os problemas, se rompe la dinámica circular descendente de exclusión. Y a partir de ahí, empieza la mejora. Aunque sea simplemente una transformación del problema (y no se llegue a la resolución del mismo), eso ya hace al sujeto salir de ese círculo vicioso.
Por lo tanto, la “gran y difícilmente tratable” exclusión resulta que tiene muchas pequeñas puertas de acceso. Como el invencible Aquiles tenía su talón. Igual. Sólo hay que saber atacar.
Me congratula que lo tratado en clase te ofrezca nuevas perspectivas. Jose
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