La mente humana utiliza una serie de recursos para adaptarse al medio en el que debemos insertarnos. Uno de esos recursos es el razonamiento heurístico. Este recurso consiste en un “atajo cognitivo”, es decir, que el cerebro utiliza información almacenada en situaciones anteriores para evitarse, ante una nueva situación dada, tener que realizar todo el proceso mental que implica el conocimiento.
Fruto de esta herramienta podemos encontrar muchas actuaciones que realizamos en la vida diaria. Ahí es donde aparecen los estereotipos.
En cierto modo, el estereotipo no es malo. Nos permite reaccionar ante sujetos o situaciones que se nos cruzan de forma imprevista. El estereotipo parte de un conocimiento superficial de la realidad, o de la información almacenada en nuestra memoria que fue extraída de situaciones anteriores. Como digo, esto no es negativo. Se me ocurre el siguiente ejemplo: Nos encontramos en un callejón oscuro, a medianoche, a un individuo que sale de entre las sombras y se acerca a nosotros con una navaja en la mano. Nuestro razonamiento, utilizando la heurística, nos incitaría a salir corriendo a toda velocidad. Sin embargo, si careciésemos de él, nos veríamos allí, tranquilamente, esperando a conocer al hombre de la navaja, y hasta que no se diera el caso, no saldríamos a correr. Y puede que el buen hombre sólo haya sacado la navaja para pelar una naranja. Pero nuestra mente, siguiendo la imagen que tantas veces hemos visto en la televisión o en las noticias, asociaría esta situación como una situación de posible atraco, y que encierra un peligro para nosotros, por lo que nos incita a correr.
Sin embargo, el estereotipo a veces se convierte en prejuicio (que nos habla del aspecto negativo de las personas partiendo de las diferencias que se establecen entre los grupos humanos y que se consideran negativas), y el prejuicio desemboca en una actitud xenófoba o excluyente.
Por eso, el vídeo sobre la comunidad rumana que vimos el otro día en clase, me incita a llamar la atención sobre el razonamiento heurístico, o sobre los estereotipos. Tengamos cuidado. Los medios de comunicación pueden crear en nuestras mentes, al margen de nuestra voluntad, una serie de atajos cognitivos que acaben por formar en nuestra mente una imagen manipulada (y peor, socialmente dada por válida) acerca de personas, colectivos o incluso sociedades enteras.
Así que tengamos cuidado. Y un juicio crítico. Que si no, podemos caer en una de las trampas más gordas de la humanidad: La del odio xenófobo.
Buena entrada, que apunta y reflexiona sobre uno de los elementos clave que interviene en los procesos de exclusión, y que hemos abordado hoy en la sesión de clase; los estereotipos. Jose
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