11 de Abril
Nos hemos reunido para seguir avanzando en el trabajo. Nos está encantando la temática, pero la verdad que se nos ha hecho un poco pesada la reunión. Llevamos tantas tardes ya comiendo en el pasillo y haciendo trabajos hasta las tantas de la noche… Estamos deseando exponer ya.
La verdad que, personalmente, he llegado a un punto muerto. Solo se me ha ocurrido una idea para la exposición de grupo, y eso que le he dado mil vueltas. Normalmente se me ocurren muchas ideas, pero me está costando una barbaridad. Creo que estoy saturado.
Además, surgió la duda de que el suicidio nosotros hemos llegado a la conclusión de no considerarlo una enfermedad mental. Quiero decir, si hemos entendido el suicidio como una falta de recursos o una incapacidad de reacción del individuo ante una situación de crisis… Eso lo sitúa fuera del campo de las enfermedades mentales, ¿verdad? Entonces, ¿qué hacemos? Porque nuestro trabajo es de Salud Mental. En fin, hemos resuelto preguntarle a Jose en la tutoría del martes, a ver qué dice. Como tengamos que sacarlo del trabajo, me muero. En serio, no sé qué vamos a hacer.
12 de Abril
Nuestra segunda tutoría con Jose. Elvira no ha podido ir porque tenía un trabajo de otro grupo. La verdad que a ninguno nos ha sentado mal, lo entendemos perfectamente. Además, todos estamos trabajando perfectamente en el grupo, dando todo lo que podemos. Así que si alguno cojea en algún aspecto porque no pueda responder a algo, se le cubre sin problemas, porque tenemos la confianza de que si pasara con otro miembro del grupo se haría igual (de hecho ha sido así).
Jose nos ha dicho que está bien el trabajo. Íbamos un poco tensos, a ver qué decía de nuestro inmenso marco teórico, pero por lo visto le pareció bien. Nos ha dado un par de ayuditas para la exposición, que por cierto, es la próxima clase. Además, le hemos presentado la dinámica que tenemos pensada (¡UNA NADA MÁS!). Le ha parecido bien. Me ha hecho mucha gracia, porque le parecía bien todo. Y nosotros que pensábamos que nos iba a meter una caña de cuidado… En fin. Ahora a pensar en la exposición. La verdad que estamos, literalmente “cagados”. No porque no controlemos el tema, o porque nos ponga nerviosos hablar en público (que ya, a estas alturas, más bien nos da igual), sino porque las últimas exposiciones han estado a un nivel altísimo. Todos se las han trabajado mucho, y han sido un éxito. A ver qué hacemos ahora nosotros para que no sea un bodrio. Vamos, que me he tirado unas pocas de noches soñando que íbamos a la exposición y se nos había olvidado preparar la exposición, o hacer las diapositivas… Y eran dos horas nuestras allí hablando, en las que, además, nos quedábamos en blanco. Y es que lo queremos hacer tan bien que, a ver como lo hacemos… La verdad, un lío auténtico.
Además, Miguel y Rosana quieren meter dinámicas e historias, para que no sea un peñazo de exposición. Y Elvira y yo pensamos que el hecho de no hacer dinámicas no implica que la exposición sea aburrida. No sé, queremos centrarnos más en el debate y cosas así antes que en dinámicas de esas de “que salgan dos voluntarios”. Pero yo después me he puesto a pensar, y como no veo para nada la exposición por ninguna parte (hablándolo con Miguel, me decía que le pasaba lo mismo), pues no sé si es a lo mejor demasiado pretencioso llegar y soltar la parrafada, y esperar que al resto de la clase le guste la exposición y no se le haga pesada. Tampoco somos Hermosillas de la vida, que puedan ir y hablar sin aburrir durante dos horas. No es que se nos dé mal, pero tampoco somos expertos.
Que no hay por donde cogernos ahora mismo, vamos. Pánico me da.
25 de abril
Hoy ha sido nuestra última reunión antes de la exposición. Hemos dejado ya todo montado para el miércoles. Hemos decidido empezar con la dinámica de explicar la enfermedad mental desde una visión retrógrada y anticuada: como personas que tenían en cerebro dañado o algo así. Miguel al principio no estaba del todo de acuerdo, porque decía que no lo veía del todo. Sin embargo, hemos desarrollado la idea y al final le ha gustado.
Después hemos decidido hacer una exposición participativa, y explicar lo que más nos ha gustado de nuestro trabajo, tal como dijo Jose. Por eso nos hemos saltado a la torera la legislación, que es un rollo, para poder centrarnos más en otros aspectos interesantes.
Por último, hemos decidido dejar espacio para todos los debates que surjan. Intentaremos contestar todas las preguntas que nos hagan desde lo que nosotros conocemos de la temática (que es más que el resto, pero tampoco una barbaridad).
26 de abril
Hoy no nos hemos reunido. Sin embargo, he dedicado prácticamente toda la tarde para ensayar mi parte de la exposición. Me ha tocado el suicidio. A ver cómo lo hago, porque tengo un atolladero en la cabeza. Me he leído la parte del suicidio del trabajo como mil veces, y luego me he puesto a pasear por el piso como un loco, hablando en voz alta. Tengo mil esquemas, he subrayado tantas veces los apuntes que me he elaborado que creo que no me queda ninguna palabra por resaltar. Mi problema es que no quiero llegar y soltar el rollo así seguido, ni que se note que me lo he estudiado de memoria (porque tampoco es así), sino más bien llegar y hablar de lo que he aprendido. Pero con naturalidad. Pienso utilizar un lenguaje cotidiano, y actuar tal como soy. Hay gente que se transforma para exponer, y eso es antinatural y además distrae y resulta ligeramente ridículo. Así que pretendo no hacerlo, ser tal como soy, y hablar tal como hablo.
A ver si mañana sale todo bien.
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