De la exposición de hoy me quedo con una idea: el absentismo es un tipo de maltrato emocional.
Creo que no hemos caído en la cuenta de las repercusiones que tiene “saltarse las clases”. Sí, la educación es un derecho y es deber de los padres y patatín patatán… Pero no. Si un menor es absentista, sufre maltrato. Se le cierran puertas. Se empieza a la pintar de oscuro el futuro. Adiós oportunidades, adiós futuro, adiós cambio. Porque normalmente los menores absentistas suelen pertenecer a núcleos familiares en los que los padres no le conceden importancia a la educación. Y, sin educación, ya sabemos dónde vamos.
Y si el padre o la madre dejan de preocuparse por que el niño asista a clase, son unos maltratadores. Maltratan a su hijo en la medida en que le permitan cerrarse todas esas puertas (cosa que el niño hace inconscientemente), y renunciar a un futuro “normalizado”. Por eso creo que deberíamos de ser mucho más tajantes con el absentismo. No porque sea un problema, o que vaya en perjuicio del niño (que también). Sino porque es una forma de maltrato contra su persona.
A mi me gusta más hablar de negligencia (suena menos duro) pero en el fondo hablamos de lo mismo. Buena entrada, Jose
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