En esta ocasión la charla-seminario trató sobre la acción que realiza una educadora social en un ETF de Polígono Sur. Debo decir que me encantó. Aunque había oído hablar sobre los Equipos de Tratamiento Familiar en ocasiones anteriores, nunca había sido consciente del trabajo que realizaban en sí. Ahora paso a mis reflexiones individuales a partir de dicha conferencia:
La primera es sobre un debate que se generó en clase, y tras leer la entrada que una compañera ha hecho en su blog de la exposición. Y es el alcance de la aplicación de las leyes que regulan la acción social en sí. Quiero decir, que al final, la ley se hace para un mundo ideal y maravilloso, y en el mundo de verdad nunca hay recursos, ni materiales, ni personal, ni tiempo suficiente. Entonces yo le preguntaba a la ponente que si las medidas que proponían en el tema de la protección de menores no protegían sobremanera a la familia y a veces pasaban al menor a un segundo plano, y ella decía que existía un riesgo, y que no se hacía un seguimiento posterior de la situación del menor porque (mi frase favorita) no hay recursos para ello. Y entonces todos empezábamos a despotricar de la ley, de lo mal montado que está el sistema y de la madre que nos parió a todos. Y yo planteo ahora: vamos a ver, cierto es que no hay recursos, que no tenemos fondos, que movernos de subvención en subvención da una inestabilidad peligrosa al trabajo, que hay demasiados menores en riesgo y pocos trabajadores/educadores/psicólogos para ir tratando a las familias por doquier… Pero lo ideal es que esto se haga en condiciones ¿no? Entonces mi duda es: ¿nos planteamos una línea de trabajo en condiciones, bien hecha del todo, sin tener en cuenta lo pobre que es todo (ley, recursos y demás), y después lo adaptamos a lo que tenemos? ¿O nos planteamos la línea de forma cochambrosa, parcheando y rascando con lo que tenemos? Porque creo que debemos partir de lo que queremos hacer, y después aviárnoslas para adaptar a lo que tengamos, y no al revés. Porque si partimos de lo mal que está el sistema, de lo pobre que es el margen de acción que nos dejan, de los pocos finales felices que logramos trazar… Apaga y vámonos. Yo por lo menos es que me niego a plantearme el trabajo de esa forma. Soy muy consciente de las limitaciones que se nos presentan. Pero no debemos dejar que las limitaciones sean las que nos impongan las cosas que debemos hacer y la forma de hacerlas.
La segunda idea es mi gran, gran, gran debate interior sobre el trabajo con menores. Vamos a ver, en el trabajo con menores se evita a toda costa romper la unidad familiar. De ahí a que se intervenga mil veces con la familia y se trabaje con ella (juntos, por parejas, por separado, de tres en tres…) antes de iniciar una retirada. Y cuando se retira se trabaja para ver si se puede “devolver al niño” (digámoslo así). Y cuando se retira, se intenta colocar al menor en la familia extensa, antes que en un núcleo nuevo. Hasta ahí todo bien. Es más, lo veo lógico, por todo eso de la socialización, del apego y demás.
PERO. Mi gran pero. ¿Y si mientras que podamos el manzano la manzana se pudre y se echa a perder? ¿Deberíamos haberla cogido a tiempo? Porque del riesgo nos dimos cuenta. Y mientras que trabajamos con la familia, los padres seguían ejerciendo esa influencia en el menor (en este caso negativa), y para cuando quisimos darnos cuenta de que no surtía efecto el trabajo con la familia, el menor ya estaba metido en temas de drogas, o vete a saber. Es mi gran duda: Cuando trabajamos con menores evitamos retirarlos a toda costa. Pero a veces el “a toda costa”, sí que pasa factura. Lo que pasa es que, como no es a corto plazo, cuesta verla. Pero, como dijo la ponente: los niños son esponjas y lo absorben todo. Debemos ser conscientes de que existe un riesgo dejando al menor en el núcleo familiar, igual que existe si lo retiramos.
He salido tan tocado de la charla que la verdad que no sé. No tengo ni idea de dónde hacer las prácticas el año que viene, y no he acabado de decidir si la charla me lo ha aclarado o me ha liado todavía más. Y a pesar de todo, enhorabuena. De los mejores seminarios: buena ponente, buena información y buen criterio para contestar preguntas. Disfruté un montón.
Bueno empiezo por el final, me alegro de que la charla te gustase. No sé si te fue útil al final o no. Pero en cuanto a tus dudas, cuando trabajamos con la familia para mantener al chaval/a dentro del núcleo TAMBIÉN podemos trabajar con la chaval/a. No es O es Y se trabaja con la familia Y con el menor. Es cierto que se corren riesgos. ¿Pero separándolo de la familia y metiéndolo en un centro de menores no? Si buscas un trabajo sin riesgos no es aquí. Por lo demás estoy deacuerdo en tus plantemientos iniciales. Y tranquilo con tus dudas, son normales, no es el momento de tenerlo todo claro (creo que eso momento simplemente no existe). Muy buena entrada, Jose
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