Resiliencia. Ha sido el concepto que más me ha impactado hoy. Llegué a casa y me puse a buscar. Encontré miles de definiciones y de autores que hablaban de ella, pero me quedo con una idea, por encima de las demás. Es de Vanistendael, y afirma que “la resiliencia distingue dos componentes: la resistencia frente a la destrucción, es decir, la capacidad de proteger la propia integridad, bajo presión y, por otra parte, mas allá de la resistencia, la capacidad de forjar un comportamiento vital positivo pese a las circunstancias difíciles”. Vanistendael (1994).
Me recuerda a algo que aprendí siendo niño. Algo que me enseñó el cuento del patito feo. No importa lo feo que sea, ni la presión que ejerza el medio (los hermanos de la bandada) sobre él: el patito feo (el excluido) es capaz de resistir esa situación, y madurar hasta convertirse en el más bello (e integrado) del lago. Ésa es la capacidad más asombrosa que posee el ser humano.

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